Hallazgo en relleno sanitario municipal de varios canes degollados crea indignación en la población.
Algo está pasando con los perros callejeros de Cisneros. De un centenar que rondaban por las calles de esa población del nordeste antioqueño, hoy pocos se ven echados en las aceras o merodeando por restaurantes y tiendas.
Y es que es tan escasa la presencia de esos animales en la localidad, que su ausencia se deja notar. A diferencia de otros pueblos, en Cisneros no hay quién vele un bocado de comida. Tampoco se escuchan ladridos con el pasar de las motos o las bicicletas.
Tras cuatro horas de recorrido, bordeando la carrilera del viejo e inactivo Ferrocarril del caluroso pueblo, uno criollo se deja ver. Camina apurado y está extenuado.
A su paso, una vendedora ambulante dice que el animal, que por su pelaje de color café con tintes negros y orejas de forma triangular pareciera un pastor alemán, es uno de los pocos sobrevivientes al exterminio canino decretado por la Administración Municipal.
Esa ‘limpieza’ se la adjudicó la alcaldesa local, Nelly Quintero. Ella argumenta que Cisneros estaba viviendo una “crisis de salubridad” y que era su obligación actuar.
Aseguró que se basó en la Ley y que por eso, a finales del año pasado, dio la orden de recoger los perros sin dueños y llevarlos a una perrera que adecuó en una vivienda cercana al parque.
“La empresa de servicios públicos los está recogiendo, porque la cochinada que hay es impresionante. Se meten a los restaurantes, hacen daños y en eventos que celebramos es vergonzosa la presencia de todos esos perros. Eso es penoso y atenta contra la salud”, explicó la Alcaldesa.
Sin embargo, Quintero aclaró que ella no ordenó sacrificarlos. Pero, la aparición en el relleno sanitario de cinco perros brutalmente asesinados tiene a algunos defensores ambientales pensando en un exterminio decretado desde la Alcaldía.