Sábado, 5 de Abril del 2025
xb-prime


Brasil 2014: Argentina vs. Suiza

Publicado el 01/07/14

El Mundial no espera. Un par de errores y a casa. Desde ahora, un fino renglón separa la alegría del derrumbe. Empieza otro torneo, el queno ofrece segundas oportunidades, el que baja el martillo con el peso de lo irremediable. El que nada entiende de concesiones porque la revancha recién será dentro de cuatro años. Comienza la porción más atrapante de la Copa porque llegan los partidos que legitiman las pretensiones. Es el momento de espantar la incertidumbre y corroborar presunciones. Para que ese murmullo de candidato que acompaña a la Argentina suba la voz y se transforme en palabra autorizada.

argentina-vs-suiza-660x660

Un paso firme servirá para tomar impulso. Será necesario que la selección cumpla una misión para la que está capacitada: derrotar esta tarde a Suiza, desde las 13,en el Arena Corinthians de esta ciudad. A partir de los octavos de final se larga la carrera de los que vinieron a dejar una huella. Y entre esos seleccionados aparece el plantel de Alejandro Sabella, pese a que en su clasificación mostró un estilo indefinido e individualidades por debajo de las expectativas. Leo Messi, magistral desde sus apariciones a apura contundencia, dejó el equipo a salvo. Lo mantuvo en una línea de expectación que desde ahora exigirá muchos más recursos. Si la victoria no llega en los 90 minutos, el duelo con los suizos continuará en la media hora del tiempo suplementario o, por último, los penales se encargarán de todo.

El seleccionado ganó su grupo con abundancia y autoridad estadística, pero el funcionamiento no entregó síntomas suficientes para satisfacer exigencias que se intuyen en alza. Cuando la Argentina pierde la pelota es un equipo muy largo y vulnerable. No defiende mal porque ataca con muchos jugadores, la Argentina defiende con muchos jugadores pero lejos de la pérdida de la pelota y esto le entrega espacios al rival. Contra Bosnia, Irán y Nigeria la selección en algún momento quedó comprometida. Suiza, un proyecto multirracial con método y talento, está en condiciones de hacer más daño que cualquiera de los anteriores, con cuatro referencias ofensivas inquietas y creativas. Con Shaqiri como lanza, un zurdo que arranca invertido, por la derecha, y le gusta finalizar por el centro.

A Sabella lo desvela encontrar el equilibrio, cuando quizá ya no esté a tiempo en el Mundial. Es mejor insistir con el caudal ofensivo, aún a expensas del desbalanceo. En el último ensayo, ayer planteó un nuevo sistema, un 4-4-2 que todavía no utilizó en el torneo, con Maxi Rodríguez por la derecha, en principio relegando a Lavezzi, pero por la noche le confirmó al propio delantero de PSG que hoy será titular por primera vez en la Copa. Acierta el DT al conservar a tres delanteros. Se trata de un síntoma de confianza: la Argentina debe imponer las condiciones del partido; sustituir al lesionado Agüero por un volante le hubiese concedido a Suiza una señal de miedo más que de precaución. Eso sí: a Lavezzi le esperan múltiples funciones, porque deberá brindarse con igual dinámica para abrir la cancha y para retroceder en las coberturas. La Argentina no puede resignar la tenencia y la circulación de la pelota. Son los pilares del trampolín para disfrutar del Messi fulgurante. Y si la Pulga funciona, todo se destraba.

Los octavos de final auscultan no sólo el nivel futbolístico, sino también la personalidad. “El carácter será fundamental”, describió Sabella. Suiza es una selección joven, la Argentina la aventaja nítidamente en rodaje internacional. Por eso también las responsabilidades estarán de la vereda albiceleste. Sin dudas, el escenario probará los nervios. El día se presenta como una bisagra: desde hace dos décadas, siempre que un europeo se cruzó en una instancia definitoria, la Argentina se despidió del Mundial; Rumania en 1994, Holanda en 1998, Suecia en 2002 y Alemania en 2006 y 2010. Un triunfo traería una jugosa recompensa porque el envión alentará la determinación, una llave para animarse a jugar mejor.

Suiza da oportunidades, pero también es agresiva y parece al acecho. No se entretiene en la elaboración, saltea las transiciones y avanza de manera directa, mérito de sus sociedades ofensivas, especialmente entre Shaqiri y Xhaka, más los desdoblamientos por las bandas. Allí anclaba una inquietud de Sabella, porque Suiza sabe hacerse ancha. Hubo un antecedente en febrero de 2012 que la Argentina resolvió 3-1 con autoridad, con el primer hat-trick de Messi, y ese día el DT propuso un 4-4-2… con Maxi en el medio. Dudó Pachorra, pero eligió el protagonismo. Es mejor intentar escribir el propio destino antes que otros lo redacten.

La Argentina tendrá que ser intensa, pero paciente, y fundamentalmente efectiva.Un equipo desproporcionado, que se arriesga y expone, debe conseguir un fuerte vínculo entre las jugadas de peligro y el gol. Salvo Messi en su dimensión galáctica, la selección necesita progresos en todos los rubros: intenciones reconocibles e intérpretes despiertos para que su potencial sea ilimitado. Messi se ocupa del resto. La permanencia en el torneo se pone en juego y desde ahora el Mundial deja de ser tolerante con las insinuaciones y los desajustes. La selección todavía adeuda ese gran golpe, y darlo en la apertura de la etapa decisiva hasta tendría una resonancia más intimidatoria.

Informacion Lanacion.com.ar



Comments are closed.