En 1975, el régimen comunista de Vietnam arrestó al cardenal François-Xavier Nguyen van Thuan, quien pasó 10 años en prisión, nueve de ellos en un régimen de absoluto aislamiento. Su experiencia ha sido una inspiración para el lÃder opositor venezolano Leopoldo López, quien hoy cumple dos años tras las rejas, también aislado en la cárcel militar de Ramo Verde.
Uno de los primeros libros que leyó en prisión relata la experiencia del cardenal, a quien Benedicto XVI propuso beatificar. Cuenta que Van Thuan afirma en el texto que la principal frustración del preso es pensar todos los dÃas en que saldrá lo más rápido posible, sin que eso ocurra. (Lea también:‘Si frenan la amnistÃa, vamos por el cambio de gobierno’: Lilian Tintori)
Sin embargo, López no se desespera, sabe que es inocente y saldrá en libertad, ya sea por la amnistÃa que impulsará la Asamblea Nacional o por un cambio de gobierno que vislumbra cercano.
López tiene prohibido contactar a la prensa, pero desafÃa esa decisión nuevamente y en pedazos de servilletas o en medio de documentos de sus abogados logró responder unas pocas preguntas a El Nacional.
Luego de dos años preso, ¿confÃa en que una ley de amnistÃa aprobada por el parlamento lo saque de la cárcel? El presidente ha negado esa posibilidad, y el TSJ puede bloquearla.
No me he fijado plazos, sé que voy a salir en libertad. Cuando lo haga estaré más fuerte de alma, mente y cuerpo. Saldré sin rencores y seguiré luchando por las mismas causas por las que siempre he luchado: el bienestar y prosperidad de nuestro pueblo, la defensa de la democracia y la libertad de los venezolanos. Mi inocencia hace insostenible mi prisión. DeberÃa estar libre porque no he cometido ningún delito, lo han dicho los organismos de derechos humanos más prestigiosos del mundo, premios nobel, gobernantes, parlamentos. (Lea también: Parlamento de Venezuela aprueba en primer debate ley de amnistÃa)
Todo el mundo sabe que mi juicio fue una farsa en la que el fiscal acusador confesó que habÃa recibido órdenes del Ejecutivo para fabricar acusaciones en mi contra. La nueva Asamblea Nacional tiene la legitimidad de decretar la amnistÃa, ya que está integrada en sus dos terceras partes por diputados de la Mesa de la Unidad Democrática. Además, la Asamblea tiene la competencia constitucional de decretar la amnistÃa, le guste o no a mi carcelero. (Lea también: Madre de Leopoldo López confÃa en que lo liberarán este año)
La crisis económica, polÃtica y social se ha intensificado. ¿Desde la AN se puede solucionar o es necesario cambiar al gobierno?
Sin duda, hay que cambiar a este gobierno ineficiente, corrupto y antidemocrático. Por tener esa convicción, hace dos años hicimos un llamado a conquistar un cambio pacÃfico democrático y constitucional, que nos costó nuestra libertad. Hoy estoy más esperanzado y me digo que ha valido la pena todo esto, porque veo que esta convicción es de toda la Unidad Democrática, que está más dispuesta que nunca a concretar este 2016 el cambio.
La Asamblea puede contribuir a la mejora de los problemas de los venezolanos a través de un conjunto de iniciativas de leyes, pero su competencia no es Ejecutiva y nuestro pueblo lo sabe. La verdadera solución a la crisis de los venezolanos va más allá de tomar unas medidasparticulares que les pongan paños calientes a los problemas. Hay que cambiar el modelo que fracasó.
Quienes hoy desgobiernan nuestro paÃs no solo son los responsables de esta enorme crisis por ineficientes e incapaces. Lo son por corruptos, porque se robaron el mayor ingreso petrolero de nuestra historia. También se dedican a bloquear toda iniciativa para arreglar los problemas que pueda tener la AN al burlarse de la voluntad popular. Ante este cuadro resulta hasta una obligación moral sacarlos del poder, y la Constitución nos da a los venezolanos las herramientas para hacerlo, pacÃfica y democráticamente.
Me preguntas cuál es la mejor vÃa: allà está el revocatorio, la enmienda, la renuncia o la constituyente. En mi criterio, lo más importante hoy es que toda la Unidad está de acuerdo con la polÃtica del cambio urgente. El mecanismo se definirá por consenso.
El forcejeo entre los poderes continúa mientras la crisis económica se intensifica. ¿Qué medidas son urgentes para superarla?
Una de las grandes causas de la enfermedad económica que padece Venezuela es una adicción incontrolable a las importaciones, que destruyó nuestro aparato productivo. Esta polÃtica fue creada para ser financiada a costa de una gran bonanza petrolera, pero ante el saqueo de la mayor corrupción de nuestra historia y el descalabro de los precios del petróleo, esos dólares se acabaron.
Si a esto le sumamos los controles de precios, la burocracia y el control de cambio, tenemos una economÃa deprimida y controlada que castiga a todos los venezolanos con la escasez de alimentos y medicinas y una espiral de inflación incontenible.
Para acabar con este cÃrculo vicioso es imperativo comprometerse con el sector nacional y asegurar el desarrollo industrial y agropecuario para impulsar el empleo productivo. Hay que fortalecer las relaciones comerciales con otros paÃses. También debemos garantizar la competencia para abatir la inflación y promover la inversión productiva, para generar millones de nuevos empleos de calidad.
Otro eje fundamental de nuestra estrategia es la consolidación de la seguridad. Para incentivar el desarrollo comercial, industrial y turÃstico es esencial acabar con la delincuencia que somete a las fuerzas productivas. Sin embargo, tenemos que asegurar la estabilidad en las inversiones, dictar reglas de juego claras y defender la integridad de la propiedad privada. Es imprescindible apuntalar la seguridad jurÃdica y brindar condiciones para la creación de nuevas empresas.
¿Qué ha sido lo más difÃcil de su situación?
Lo más difÃcil de estos dos años es ver cómo en muchas ocasiones a Lilian, que viene a visitarme con Leopoldo y Manuela, le niegan el acceso. Confieso que me pega mucho ver a mi esposa e hijos atropellados por la arbitrariedad y me lleno de frustración e indignación. Lilian, en ocasiones, le ha dicho a nuestra hija que no podÃan pasar porque yo estaba en clases.
Es un consuelo saber que la inocencia de los niños es aliada en situaciones como esta, pero en el fondo sé que Manuela e incluso Leopoldo, que dio sus primeros pasos en esta prisión, perciben lo que está pasando. Ellos también son vÃctimas del abuso, de la discriminación, de la violación de nuestros derechos.
Pero estoy convencido de que ha valido la pena mi encarcelamiento, de que le quedan horas a la dictadura. Estoy convencido de que Venezuela va a superar esta situación.
EL TIEMPO