La caída de Juan Sebastián Fuentes Rojas por una alcantarilla sin tapa, que además estaba cubierta de pasto, en el barrio Quintas de Santa Ana de Soacha, revela una serie de errores que cobraron la vida del menor de 2 años.
El cuerpo del pequeño fue velado este miércoles, por sus familiares, en el Centro Religioso de la Policía, luego de que Medicina Legal confirmara que el cadáver hallado el sábado pasado en el alcantarillado del barrio donde vivió el menor en Soacha sí pertenecía a Juan Sebastián.
Este hallazgo fue realizado por la Policía Nacional y el Cuerpo Oficial de Bomberos de Cundinamarca y Bogotá, en la que participaron más de 60 personas de las instituciones.
Según Rafael Rojas, tío del menor, tras ocho años de vivir ahí no habían detectado el ducto que queda a unos 15 metros de la vivienda de la familia Fuentes Rojas. “Nunca la habíamos visto. Imagine la falta de mantenimiento de la zona”, señaló.
La Alcaldía de Soacha le contó a EL TIEMPO que este sistema de alcantarillado fue instalado hace más de 30 años por la Fundación Compartir, que apoyó la urbanización del sector, pero los planos del alcantarillado de la zona no habían sido actualizados sino hasta el caso de Juan Sebastián.
Además de eso, solo se conoció que había una alcantarilla destapada el 23 de diciembre, un día después de la caída del menor, gracias a que un habitante de calle del sector lo informó a las autoridades.
De hecho, según el capitán Álvaro Farfán, delegado del Cuerpo de Bomberos de Cundinamarca, la búsqueda en la red de alcantarillado de la zonacomenzó sin la planimetría del lugar, pues al comenzar el operativo “no había claridad sobre a quién le pertenecía ese alcantarillado”.
Realizaron varias pruebas, entre las que se incluyó el lanzamiento de pelotas por el sistema, para ver dónde desembocaban.
Sin embargo, explicó que en la primera búsqueda no se rompió el terreno para acceder a la tubería, porque no se tenía la certeza de que el menor había caído por la alcantarilla, “y habríamos incurrido en daño patrimonial”, explicó.
Por otra parte, el pasto cubría la trampa mortal. La Alcaldía aún no confirma si era su responsabilidad realizar la poda.
El día fatal
Rafael Rojas recordó que ese 22 de diciembre el menor jugaba fuera de la vivienda con otros dos niños. “Era hiperactivo y muy lindo. Ese día estaba jugando con un triciclo, pero se fue detrás de un perrito, porque él amaba a las mascotas. Allí fue donde cayó”.
Otra falla fue la falta de reacción de la familia. De acuerdo con las autoridades, la familia les avisó hacia la 1 de la tarde de la desaparición de Juan Sebastián, que estaba bajo el cuidado de su abuela, pero esta habría ocurrido a las 11 de la mañana.
Para Victoria Cabrera, psicóloga infantil y coordinadora de investigación del Instituto Familia de la Universidad de la Sabana, los menores de 2 años de edad “aún no disciernen el peligro, en la toma de decisiones, ni qué es bueno o malo, y en esa medida la supervisión de los padres debe ser alta”, pues a esa edad suelen ser activos, exploradores, curiosos e inquietos.
El capitán Farfán señaló que pese a que se manejaban varias hipótesis sobre la desaparición de Juan Sebastián, entre la que se incluyó el rapto por parte de dos personas que el 22 de diciembre pasaron por el barrio recogiendo ropa regalada, nunca se detuvo la búsqueda en el sistema de alcantarillado. Incluso, hubo retrato hablado de los supuestos captores.
Solo con el video que reveló la Policía Nacional, casi un mes y medio después de la desaparición de Juan Sebastián, en la que se veía el momentoen que el menor cayó por el ducto, se tenía la certeza de que se podría romper el terreno para acceder a la tubería de allí.
EL TIEMPO