Doña Elvia Correa le pidió un deseo a su hijo Juan José Duque: abrazar a su hijo Carlos Mario antes de morir. La familia entera llevaba 16 años de búsqueda. Habían dejado sus datos en los diferentes centros de acogida por si él llegaba a visitar alguno. En esos mismos lugares habían registrado su nombre y sus hábitos y la familia sabía que reciclaba por la calle 72, pero jamás habían tenido suerte, pues él estaba consumido en el ‘Bronx’.
Cuando se supo de los operativos, Pilar Córdoba, prima de Carlos Mario, llamó a Juan José y le dijo que tenían una gran oportunidad de encontrarlo y él viajó desde Chicago a Bogotá.
El lunes festivo iniciaron su recorrido y gracias a algunas personas de las estaciones de gasolina vecinas de la calle 72 lograron encontrarlo.
Carlos Mario pensó que lo estaban acosando y no reconoció a su hermano.Confiesa que aún estaba alterado por su último consumo en el ‘Bronx’. En ese momento Pilar le dijo: “ ‘Mayayo’, somos nosotros”, y ahí sí reaccionó, pues ese era su apodo familiar.
En ese momento él le preguntó a su propio hermano: “Dígame el nombre de mi papá”, y su hermano respondió: “Mario Duque”. En ese momento rompió en llanto y le preguntó si su mamá estaba viva; posteriormente, su hermano Juan José la llamó y hablaron.
Dice que sintió una sobredosis de amor. Desde ese día está resistiendo su síndrome de abstinencia a punta de calor de hogar y de comida. Su familia lo llevó a la peluquería, le acondicionó una habitación y está en trámites para sacar el pasaporte, pues su mamá vive en Guatemala y quiere tenerlo con ella.