Han pasado 24 años de la muerte del narcotraficante más peligroso y grande de toda la historia, pero todavía Pablo Escobar es un problema para las autoridades de Colombia, por la “pesada” herencia que dejó el delincuente.
Pablo Escobar tenía un gusto por tener en su poder cosas sumamente extrañas e innecesarias. Entre ellas, un zoológico con jirafas, rinocerontes, hipopótamos, y otros, que instaló en su hacienda de Nápoles.
Según detalla el diario El País, cuando las fuerzas de seguridad abatieron a Pablo Escobar se llevaron todo, menos algo: los hipopótamos.
“Decomisaron todo lo de Escobar, se llevaron todos sus animales menos esos (los hipopótamos). Una especie invasora, que entró de forma ilegal al país y que representa un peligro para la biodiversidad colombiana”, señala Carlos Mario Zuluaga, director de la Corporación Autónoma Regional de las cuencas de los ríos Negro y Nare (Cornare), al medio.
Las autoridades de Colombia temen que esta especie, proveniente de África, ataque a pescadores y agentes de turismo que trabajan donde transitan al menos unos 50 hipopótamos.
“No tenemos un manual para manejarlos. Son muchos, están sueltos, libres, pesan hasta tres toneladas y pueden alcanzar velocidades de hasta 30 kilómetros por hora”, indica Zuluaga a El País.
Cabe señalar que Pablo Escobar adquirió solo una pareja de hipopótamos pero estos se han reproducido. Asimismo, los pobladores los consideran sus mascotas, pese al peligro que representa, pues se trata de animales salvajes. Incluso, un video en redes sociales, muestra a uno de estos paseando por las calles de Doradal, mientras un joven lo filma sin ningún temor.