El cuerpo sin vida del uniformado fue hallado en el centro de la ciudad.
El uniformado, de 29 años, con ocho felicitaciones y dos galardones por su calidad en el servicio policial, fue captado por las cámaras de seguridad por última vez a eso de las 11:30 de la noche del 7 de abril cuando salía de este establecimiento comercial, después de cenar.
Tras llevar a cabo las primeras pesquisas, las autoridades desmintieron algunas versiones que sugerían que a Ojeda lo habían subido a un vehículo particular, después de que le suministraran una sustancia similar a la escopolamina.
La búsqueda se extendió durante toda la semana. Se corroboró que no estaba en ninguna de las clínicas de la red hospitalaria de Bogotá, y Medicina Legal descartó la presencia del oficial en sus unidades. Las labores de investigación incluso llegaron al departamento de Nariño, de donde era oriundo el subteniente. El operativo, sin embargo, alcanzó su trágico desenlace sobre la madrugada del jueves 11 de abril, cuando unidades especiales arribaron al centro de la ciudad donde, además de capturar a un presunto responsable del crimen (quien está siendo investigado), hallaron a Esteban Camilo.
Los tres años y medio de servicio de este joven, quien hizo parte del cuerpo de Policía del departamento de Nariño y posteriormente pasó a desempeñarse en la dirección de Inteligencia, terminaron bajo la tierra de un lote de la localidad de Santa Fe, muy cerca de la vía que conduce de Bogotá al municipio de Choachí.
Ahora será el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que ya empezó a realizar las pruebas pertinentes, el que se encargará de establecer las causas de la muerte del subteniente Ojeda Eraso.
A través de un comunicado de prensa, la familia del oficial e ingeniero agroindustrial manifestó que no se pronunciarán por ahora frente al lamentable suceso. “Es nuestro deseo dejar en manos de las autoridades competentes el curso de las investigaciones para no entorpecer el proceso”, sentenciaron.
La muerte violenta del subteniente Ojeda es la segunda de un integrante de la Policía Nacional en lo que va del año en Bogotá; el primero fue el intendente Martín Cardoso, quien fue asesinado el pasado jueves 22 de febrero a manos de fleteros, en la localidad de Kennedy.