El Canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo confirmó este viernes, como decisión, lo que hasta hace unos días era una promesa de campaña: el retiro de Colombia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Trujillo también aseguró que el país lidera consultas para que el retiro de este organismo se dé de manera conjunta con Perú, Chile y Argentina, entre otros países.
Duque le había anticipado a EL TIEMPO, en entrevista publicada el 8 de julio, que abandonaría Unasur tan pronto llegara al poder, debido a que “Unasur fue creada por Hugo Chávez para fracturar el sistema interamericano y tener una caja de resonancia de su régimen”.
Aseguró que, con los años, había terminado convertido en un organismo “cómplice que nunca denunció la destrucción de la democracia venezolana”.
Para Duque, los países de la región deben fortalecer el sistema interamericano como una forma de ejercer presión contra el régimen de Nicolás Maduro, en Venezuela.
En sus declaraciones de este viernes, Trujillo aseguró que se trata de una “decisión política irreversible”.
“Vamos a proceder a hacerlo (…) la nota (diplomática) está lista, no se ha enviado, pero estamos en un proceso de consultas con otros países que aparentemente desearían tomar el mismo rumbo. Si se consolida a raíz de esas consultas una decisión similar actuaremos en conjunto”, dijo Trujillo en una rueda de prensa.
Carlos Holmes Trujillo también aseguró que, si los demás países no se suman a la decisión, Colombia “denunciará el tratado constitutivo”.
En abril de este año, los cancilleres de Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y Perú comunicaron en una carta dirigida al ministro de Relaciones Exteriores boliviano, Fernando Huanacuni, su decisión de “no participar en las distintas instancias”, hasta que no se garantice “el funcionamiento adecuado de la organización”.
Analistas han advertido que la inoperancia, las crisis económicas de los países, la falta de interés y el viraje ideológico de los gobiernos de la región son cuatro de las más notables causas que transformaron a la Unasur en el elefante blanco de América Latina que es hoy.
Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, le dijo a este diario que “en este momento ya no existe interés ni para reparar lo que sucede dentro de la organización ni para lanzar otra iniciativa que la reemplace. Y, sobre todo, tampoco existen las condiciones”.