Este domingo el Real Madrid sin James, sacó su mejor versión; amarró de los pies a Messi para que su riesgo no fuera suicida, y el equipo que estaba herido, se levantó, anduvo e hizo el milagro: recuperó el liderato en España. A nadie le gusta enfrentar al Barcelona. Pero si hay un equipo que siempre se le puede parar en frente para hacerlo sentir que el miedo existe y que corre por la cancha, ese es el Real Madrid.
El Madrid extrañaba a Cristiano que estaba en algún palco. Hasta que apareció Vinícius para apagar la melancolía. Él propuso la jugada del primer gol. Kroos fue el artista – la mitad de la obra es suya–, puso un pase a un espacio baldío que solo vio él y adivinó Vinícius, Piqué seguía como estatua, así que le tocó salir a Ter Stegen a poner el pecho, y Vinícius, que siempre entrega el balón como si respetara mucho a Benzema o al fantasma de Ronaldo, jugó al fin para él, para ser el héroe, y fue cuando vio una rendija entre el brazo derecho del arquero y las bisagras del palo, y por ahí metió la pelota que iba aceitada para deslizarse en la pierna de Piqué, que se arrojó en una reacción tardía y no pudo evitar que se rompiera la huelga del gol. Fue el 1-0 en ese partido que no permitía ni un respiro.
Ya sobre el final, cuando los catalanes aún miraban a Messi a ver si es que era verdad que no tenía algún truco guardado, apareció Mariano, que estaba fresco y potente para destrozar la ya destrozada defensa visitante, para asomar al arco y ver, antes de caerse y rematar desde el piso, que Stegen otra vez ponía el pecho y dejaba la rendija desprotegida, entre su brazo izquierdo y las bisagras del otro palo, y por ahí entró el balón, y fue el 2-0 de un partido que bien pudo ser un empate, pero que tuvo a un Madrid más fino, más eficaz.
Fuente:Eltiempo.