Un día como hoy, en 1924, falleció el autor de La Metamorfosis. Franz Kafka es mundialmente conocido por una obra llena de arquetipos sobre la alienación, la burocracia, conflictos entre padres e hijos y un gran mundo que no tiene compasión hacia lo diferente. Debido a su narrativa, el adjetivo “kafkiano” se instaló en el vocabulario de la literatura para describir algo que no tiene sentido y causa angustia por ser incomprensible.

Como motivo de esta fecha, hemos compilado una serie de historias —además de La Metamorfosis — que permiten conocer más de cerca la obra de este autor.

Un artista del hambre (1922)

El protagonista de este relato es un artista de circo que trabaja de ayunador profesional y se muere de hambre en una jaula. Fue ignorado por el público durante mucho tiempo, hasta que uno de los administradores del circo le pregunta si sigue pasando hambre. Este responde que la razón de su ayuno es que nunca encontró ninguna comida que le gustara, y después fallece. Es una creación muy típica de Kafka, ya que el personaje principal es un hombre marginado y victimizado por la sociedad.

El relato fue publicado después de su muerte, en 1924.

El proceso (1925)

“Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido”. Así comienza este relato, un perfecto ejemplo de lo absurdo y lo sinsentido que caracteriza la literatura de Kafka. La historia comienza con el arresto de Josef K; en ningún momento le explican la razón. A partir de ese momento se enfrenta a un largo proceso judicial en el que todo es ambiguo.

La novela está inconclusa, pero al final Joseph K. termina con cierta culpa a pesar de nunca entender la razón de su detención. En este libro se encuentra el famoso cuento Ante la ley, que retrata la famosa pesadilla kafkiana.

El castillo (1926)

Durante toda la novela, K., el personaje principal, intenta llegar al castillo donde fue contratado como agrimensor, sin resultado alguno. En el camino se encuentra con diversos personajes que desvían constantemente su camino hasta el castillo. K no sabe de la naturaleza de su trabajo y tampoco conoce nada del hombre que lo contrató. El castillo retrata la burocracia y la frustración del hombre que intenta, sin resultado, oponerse un sistema inhumano.

Este libro también está inconcluso. El epílogo, escrito por el editor Max Brod en 1957, explica la vinculación entre esta novela y El proceso; el principal hilo conductor es la burocracia y el sistema, a pesar de que la anterior trataba de birlar ambos y esta busca acercarse.

Carta al padre (1952)

A diferencia de los tres relatos mencionados anteriormente, este no es un relato de ficción sino, como dice el nombre, una carta del autor a su padre Hermann. Redactada en 1919, en ella Kafka le explica la razón de su miedo hacia él, y le recrimina muchas de sus acciones a lo largo de su vida. De acuerdo a su biografía, Hermann tuvo un golpe de suerte, por lo que su familia llegó a formar parte de la alta sociedad. Debido a esto, el padre llevó la batuta de su educación, manteniendo una actitud autoritaria y prepotente sobre sus hijos. Esta misiva, publicada en numerosas ocasiones como un libro corto y de forma independiente, es una lectura obligada para comprender la biografía y la obra del autor, ya que uno de los motores de su literatura es la compleja relación que tuvo con su padre.

Según Max Brod, Kafka le dio la carta a su madre para que se la entregue a su padre, pero ella nunca lo hizo. La carta original constaba de 103 páginas escritas a mano, que fueron reescritas varias veces, pasadas a máquina y corregidas encima con lápiz.

Franz Kafka nació en Praga en 1883, cuando esta pertenecía al Imperio Austrohúngaro. Fue el mayor de seis hermanos en una familia de judíos. A pesar de las críticas innumerables hacia la autoridad ejercida por su padre respecto a sus estudios, Kafka logró sacar notas sobresalientes a lo largo de su educación. Por insistencia de su padre, estudió derecho en la Universidad de Praga. Tuvo que trabajar durante un año en los tribunales civiles y penales, sin remuneración, ejerciendo funciones administrativas. También trabajó durante mucho tiempo en una compañía de seguros, que le permitía disponer de tiempo para escribir. En 1912 empezó a escribir en serio, terminando El juicio en solo 8 horas. El libro Contemplación, compuesto por dieciocho relatos, fue el primero que lo hizo conocido como escritor.