China cumplió su amenaza y respondió este viernes a Estados Unidos exigiendo el cierre de su consulado en la ciudad de Chengdu como represalia a la orden de clausura de su oficina diplomática en Houston (Texas). De esta manera, se desata una de las peores crisis políticas desde que los dos países establecieron relaciones en 1979.
Luego de un impase de un día, la Cancillería china finalmente anunció en la mañana de este viernes su decisión de “revocar el consentimiento” para establecer el consulado de Chengdu —capital de la provincia suroccidental de Sichuan— y exigir “el cese de todas sus operaciones”.
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se volvió cada vez más agresiva contra China, empujando a otras naciones a rechazar al titán de telecomunicaciones Huawei, y apoyando sin reservas a los rivales de Pekín en el mar del sur de China.
Incluso, recientemente, EE. UU. ordenó el cierre de la embajada de China en Houston.
Trump convirtió al gigante asiático en un importante tema de campaña de cara a las elecciones de noviembre, pero parece poco probable que la relación bilateral cambie radicalmente si gana el demócrata Joe Biden, quien acusó al presidente de no ser lo suficientemente duro con el Pekín.
Stephen Walt, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Harvard, dijo que las dos mayores potencias económicas del mundo compiten a largo plazo por “visiones estratégicas incompatibles”, como el deseo de China de dominar Asia.
China ve a Trump como un “líder débil y propenso a errores” y probablemente cree que la respuesta “desastrosa” de Estados Unidos a la pandemia de coronavirus le brinda oportunidades, dijo.
“Se parece a la Guerra Fría soviético-estadounidense en ciertos aspectos, pero aún no es tan peligrosa como esa rivalidad anterior“, dijo Walt.
“Una diferencia clave es que los dos estados todavía están estrechamente conectados económicamente, aunque esa relación está ahora bajo una tensión considerable”
El secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, que lanza severas advertencias contra Pekín, no rechazó la comparación con la Guerra Fría en una reciente entrevista.
También señaló que EE. UU. nunca tuvo tantos vínculos económicos con la Unión Soviética como con China y que, por lo tanto, Occidente necesitaba separarse de Pekín, especialmente en el plano tecnológico, un sector que Washington teme que el país asiático utilice para espiar.
Fuente:Eltiempo.com