Bogotá ha vivido este miércoles una de sus pruebas de fuego más cruciales desde el inicio de la tercera ola de contagios en la pandemia: las marchas del Paro Nacional en rechazo a la reforma tributaria planteada por el Gobierno Nacional.
Ni los llamados que hicieron las autoridades gubernamentales para realizar el paro en otra fecha, ni el fallo que emitió el Tribunal de Cundinamarca ordenando aplazar las manifestaciones, sirvieron para evitar que las personas salieran a marchar en las calles de las principales ciudades de Colombia.
Cali es la ciudad donde más problemas de orden público se han registrado en la jornada: en la mañana indígenas misak tumbaron el monumento a Sebastián de Belalcázar, tres buses del MÍO han sido incendiados y un almacén Éxito fue saqueado.
En Bogotá, desde muy temprano, los camioneros y jóvenes fueron los primeros en manifestarse en las vías públicas. En la localidad de Suba se registraron algunos problemas de orden público entre los manifestantes y miembros de la Policía Nacional. Un ciudadano fue retenido por, aparentemente, lanzarle una botella a un uniformado.
Luego los líderes sindicales y otros simpatizantes del paro se congregaron en la carrera séptima y desde allí iniciaron su recorrido hacia la Plaza de Bolívar. Miles de estudiantes se reunieron en la calle 26 y luego se dirigieron hacia la Plaza de las Hojas.
Al mediodía, la alcaldesa Claudia López pidió a los manifestantes volver a casa temprano y anunció que TransMilenio solo funcionará hasta las 5:00 p.m.
Fuente / Foto: El Tiempo.