En Medellín hay unas 2.700 panaderías afectadas por causa de los altos costos en la materia prima que necesitan. Uno de los ingredientes básicos para estos negocios es el trigo, que debe importarse principalmente desde Canadá y Estados Unidos. Por ende, el alto costo del dólar, cuyo precio ha oscilado entre $3.900 y $4.000, ha representado un gasto extra para estos pequeños productores de alimentos.
A eso hay que sumarle que los altos costos del transporte marítimo también son trasladados por parte de los proveedores y, de acuerdo con Fenalco Antioquia, los insumo, en general, han subido por encima del 60%.
“Ante el panorama actual, los comerciantes del sector de panaderías deben optar por aumentar el precio de los productos, aunque es muy difícil trasladar el costo al consumidor final y el comerciante termina sacrificando parte de las utilidades para no perder clientes”, apuntó la agremiación.
Sin embargo, también se sabe que aquellos que no realizan incrementos importantes de precios deben compensar disminuyendo el tamaño de los productos para poder mantenerse.
Juan José Osorio, fundador de la panadería Modou, es uno de esos pequeños panaderos que ha experimentado las dificultades derivadas de esta carestía, aunque apuntó que ese panorama ha sido reiterado desde abril del año pasado, mes en el que se inició el paro nacional, y los bloqueos en las carreteras impidieron la llegada de víveres e insumos a diversas ciudades del país.
“Nosotros trabajamos con una harina especial, y en esa época nos tocó producir con varias harinas diferentes. El aumento del ingrediente en esa época fue del 100%, yo conseguía el bulto a $210.000 debido a la escasez”, relató.
Entonces, fue necesario recurrir al ingenio de su equipo de trabajo, que experimentaba durante el proceso de elaboración para no disminuir el gramaje ni la calidad de los alimentos.
Tal como lo narró, en su caso, el negocio contaba con una reserva de capital para imprevistos y, apalancándose de allí, ha logrado mantenerse en pie.
“Yo abrí las puertas de mi negocio hace tres años, nunca había sido empresario y esto es todo lo que yo tengo, por eso busco la manera de mantenerlo a flote”, comentó.
Debido al alto costo de vida que experimentaron los colombianos en 2021, hubo consenso entre los empresarios a la hora de aumentar el salario mínimo en un 10,07%, un incremento histórico.
Y aunque Juan José comparte la necesidad de elevar el poder adquisitivo de sus colaboradores, reconocer que este es un costo más difícil de asumir para una pequeña empresa: “El aumento del mínimo es como echarle sal a la herida, porque se suma a los altos precios de los ingredientes”.
“De hecho —añadió— en nuestra panadería los precios ya eran un poco más elevados y finalmente parte de todo esto hay que transmitirlo al consumidor final”.
“Nosotros pensábamos que los clientes iban a mermar, pero hasta ahora hemos tenido unos meses buenos. En diciembre, no sé si sea por un efecto sicológico que nos incentiva a consumir más, vendimos mucho”, subrayó Osorio al remarcar que, pese a la dificultad actual, tiene optimismo.
Cabe resaltar que Medellín es una de las ciudades más consumidoras de pan en Colombia con 13,5 kilos anuales en cada hogar, según Fenalco.
Fuente: El Colombiano.