Aunque algunos sectores se ha dedicado a sembrar dudas sobre la confiabilidad del sistema electoral, tal vez abonando el camino para argumentar un supuesto fraude en caso de que los resultados no les favorezcan, los colombianos pueden estar tranquilos frente al proceso mediante el cual se elegirá al próximo presidente de la República, este 19 de junio.
La forma rápida, sin mayores contratiempos ni dudas en la que se entregó la información del preconteo en la primera vuelta es la mejor muestra de que el sistema electoral colombiano funciona. Por eso, ante la estrategia de desprestigio contra el proceso, vale la pena que la ciudadanía conozca cómo operan tanto la votación como el procesamiento de la información cuando se cierran las urnas.
En una mesa hay seis jurados elegidos aleatoriamente, por lo tanto, pueden ser de todas las tendencias políticas, edades y condiciones socio económicas. Es apenas obvio que propiciar un fraude en estas condiciones, entre personas que no se conocen, si bien no es imposible, es realmente difícil, lo que se constituye en una prenda de garantía. Además, cada uno de los seis jurados cumple un papel diferente. Entre ellos hacen el preconteo y se verifica que el número de votos corresponda al número de votantes.
A esto se suman los testigos electorales de los partidos políticos, los observadores y los delegados de los órganos de control. Posteriormente, en los escrutinios, se confronta la información del preconteo con la información consignada en los formularios E14.
En las redes sociales circulan fakes que hablan de un supuesto fraude en la primera vuelta y muestran actas con enmendaduras que corresponden a un montaje que, claramente, tiene el propósito de generar desconfianza. Claro, resulta mucho más fácil sembrar dudas que hacer fraude.
Fuente: Diario Occidente