La canción es el resultado de un esfuerzo colectivo que combina distintos talentos y sensibilidades musicales, grabada en múltiples locaciones. Pavel Urkiza lidera la producción y los arreglos, además de contribuir con su voz, guitarra española, timple, teclados y programación, fusionando influencias afrocaribeñas y mediterráneas. Daniel Falquez aporta su voz, guitarras acústicas y eléctricas, y coros, añadiendo una sensibilidad melancólica y alternativa al tema. Ambos grabaron sus partes en el estudio personal de Pavel en Miami. La batería, a cargo de Jorge ‘Gio’ Montañez, fue grabada por Paolo Angulo en The Heat Studio en Pembroke Pines, mientras que el bajo, interpretado por Arián Suárez, así como la mezcla y masterización, fueron realizados por Javier Monteverde en Cezanne Producciones en Madrid, España. Estos aportes se integraron para crear un tema con dinamismo, profundidad melódica y un sonido cálido y cohesivo.
“La canción busca resonar con una audiencia global que se identifique con sus temas de resiliencia y transformación. Esperamos posicionarla en playlists, medios que se afinen con la temática y conectar emocionalmente con oyentes de diversas culturas”, agregan Falquez y Pavel Urkiza.